Defendieron el cuidado, sostuvieron la salud en contextos extremos y lucharon por los derechos profesionales. Durante años fueron invisibles; hoy, sus historias reclaman memoria y justicia.
La historia oficial de la salud en América Latina ha privilegiado nombres masculinos, cargos médicos y decisiones políticas, dejando en segundo plano a quienes garantizaron el cuidado: las enfermeras. Muchas de ellas no solo asistieron a pacientes, sino que defendieron derechos laborales, acompañaron procesos revolucionarios y construyeron identidad profesional en escenarios de enorme adversidad.
Este artículo recupera la memoria de algunas enfermeras pioneras latinoamericanas, entre ellas Gladys María Picción Nunes, referente clave en la defensa de los derechos de las enfermeras en Uruguay, y Refugio Esteves Reyes, “Madre Cuca”, enfermera del tren hospital durante la Revolución Mexicana.
La profesionalización de las enfermeras en un contexto de desigualdad
Entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, Enfermería comenzó a consolidarse como profesión en América Latina. Este proceso estuvo atravesado por:
- La influencia de modelos europeos y norteamericanos.
- La subordinación histórica al saber médico.
- La feminización del cuidado como tarea “natural” y no como disciplina científica.
En este escenario, muchas enfermeras no solo cuidaron, sino que disputaron espacios de reconocimiento y derechos laborales.
La Enfermería latinoamericana nació entre la vocación, la lucha social y la invisibilidad institucional.
Gladys María Picción Nunes: la defensa de los derechos enfermeros en Uruguay
En Uruguay, Gladys María Picción Nunes se convirtió en una figura fundamental en la defensa de los derechos profesionales de las enfermeras. Su trabajo estuvo orientado a visibilizar las condiciones laborales del colectivo, impulsar el reconocimiento académico y fortalecer la organización profesional.
Picción Nunes comprendió que el cuidado no podía sostenerse sin derechos, y que las enfermeras necesitaban voz propia en los espacios de decisión. Su legado se inscribe en una historia de enfermeras que transformaron la práctica desde la militancia profesional.
Frase clave: Defender a las enfermeras también es defender la calidad del cuidado y la salud de la población.
Refugio Esteves Reyes “Madre Cuca”: cuidar en medio de la Revolución Mexicana
Durante la Revolución Mexicana, el cuidado de los heridos no se detuvo. En ese contexto emerge la figura de Refugio Esteves Reyes, conocida como “Madre Cuca”, enfermera del emblemático tren hospital.
Madre Cuca atendió a combatientes y civiles en condiciones extremas, desplazándose junto al conflicto armado, improvisando espacios de atención y sosteniendo la vida en medio de la violencia. Su labor representa a cientos de mujeres que ejercieron como enfermeras en escenarios de guerra, sin reconocimiento oficial ni protección institucional.
Su historia demuestra que las enfermeras también han sido parte activa de los procesos políticos y sociales de América Latina y el mundo.
Frase clave: Cuidar en la guerra fue un acto de humanidad y resistencia y el inicio del desarrollo de la profesionalización enfermera.
Del silencio histórico al reconocimiento necesario
Historias como las de Picción Nunes y Madre Cuca evidencian una constante: las enfermeras han sido protagonistas sin relato. Hoy, el desafío es recuperar esas trayectorias para:
- Incorporarlas a la historia oficial de la salud.
- Fortalecer la identidad profesional enfermera.
- Reconocer el cuidado como una disciplina con impacto social y político.
Iniciativas académicas, investigaciones históricas y proyectos como Enfermeras Invisibles contribuyen a que estas voces dejen de ser excepciones y se conviertan en memoria colectiva.



